A la chita callando, el verano se va marchando. Eso sí, lo hace dejando un buen sabor de boca; ese que proporciona disfrutar del pueblo con familia, amigos y vecinos. Y es que , en ese sentido, «como en el pueblo, en ningún sitio», tal y como afirman, Nieves, Paqui, Pepe, Candelas, Pilar y compañía.
Una fiesta celebrada en el barrio, adornada de alegría, tranquilidad, armonía y buenos alimentos, sirvió para despedirse con el firme propósito de repetir el próximo año.
Que así sea.
