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BERNARDO CUESTA. EN MEMORIA.

«A todos los niños y animadores porque son capaces de hacer realidad el mundo de los sueños.»

Esta era la dedicatoria con la que Bernardo presentaba allá por el año 1996 su libro «Educar para la tolerancia». Un libro basado y cimentado en el trabajo de jóvenes monitores de Villoruela, Babilafuente y Villoria con los niños de la zona de las Villas. En el décimo aniversario de su adiós definitivo, nuestro homenaje para él se llama TOLERANCIA, esa que siempre llevó por bandera, junto con otras muchas virtudes, y que supo transmitir a lo largo de los años a todos los que tuvimos la gran suerte de conocerlo de cerca.
De Bernardo, de aquellos jóvenes monitores y de los niños que formaban parte de aquella escuela infantil de Las Villas surgió el DECÁLOGO DE LA TOLERANCIA, que hoy, veinticinco años después, rescatamos de este libro para compartirlo con todo aquel que quiera y hacer aún más grande su legado.

UN PUEBLO TOLERANTE ES AQUEL QUE…

1) Reconoce la igualdad de derechos de todos los hombres y mujeres y que busca todos los medios para hacerlos respetar.
2) No discrimina a los forasteros, sino que los acoge con hospitalidad.
3) Respeta las diferencias entre todos sus habitantes, porque descubre en ellas una riqueza y no un peligro.
4) Educa a sus vecinos para decir su propia palabra, sabiendo reconocer y respetar la palabra y las ideas de los demás.
5) Educa a sus hijos para participar en la vida de la comunidad y no para vivir aislados al margen de ella.
6) No desprecia a nadie por el color de la piel, por la edad, por el sexo o porque su cultura sea diferente.
7) Abre su puerta a otras culturas y forma de vida, como una manera de enriquecimiento colectivo y de cada uno de sus habitantes.
8) Es capaz de desobedecer órdenes, leyes y consignas que lleven al enfrentamiento entre unos hombre y otros.
9) Condena públicamente cualquier tipo de guerra o discriminación por razones de poder, de raza, de cultura o de religión.
10) Ama, disfruta y cuida de la naturaleza, porque ha descubierto en ella una compañera y no una enemiga del hombre.
Porque queremos hacer realidad estos principios en nuestros pueblos, gritamos:

¡VIVA LA TOLERANCIA EN LAS VILLAS!

P.D.: Agradecemos a Artemio Rubia la foto que nos ha enviado y que acompaña nuestra publicación.

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