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50 AÑOS EJERCIENDO EL SACERDOCIO

El pasado domingo 18 de abril de 2010. Angel Portela Pérez celebró junto a familiares, amigos y vecinos sus bodas de oro como sacerdote. Aquí os dejamos su testimonio:

Todo empezó el día 16 de Abril de 1960, con la imposición de manos del entonces Obispo de Salamanca Dn Francisco Barbado y Viejo, en la Catedral Vieja ante su Incomparable Retablo Flamenco.

Ya de Niño y a instancias de Dn Elías, mi Maestro entrañable, mis padres Emeterio y Evangelina me llevaron al Seminario de Salamanca. Tengo que recordar a mis catequistas: Sagrario hermana de Finito y a Auxili, pero de un modo especial a Ezequiel, el testigo fiel y solícito, de todos ellos y varios más, aprendí los valores que han dado sentido a toda mi vida (Buena sementera hicieron)…

Ya Sacerdote, pongo de manifiesto mis experiencias personales y pastorales:
1ª Me despidieron en la Estación de Babilafuente bastantes personas, entre ellas recuerdo con especial cariño y afecto a Dn. Leonardo, que lloraba como un niño, cuando marché a Paraguay, donde trabajé seis años de Profesor y Formador de los Sacerdotes de aquel Entrañable País. Además fui Párroco de La Parroquia de un Barrio llamado Nazaret. Fue una experiencia imborrable por dos motivos: por ser la primera como Sacerdote y por ser un país extranjero, cuyas gentes se dejan querer.

2ª De vuelta a España, pasé a Madrid, ya que en Salamanca, y en Palabras de Dn Mauro, el Obispo de la misma, le sobraban por entonces sacerdotes, y hacían falta en Madrid.
En Madrid he trabajado en tres parroquias: Todas ellas de Barrios Marginales: La 1ª en el Barrio del Gran San Blas, la 2ª en Fátima de GETAFE y la 3ª en la Parroquia de San Alejandro 1º, Papa y Mártir, de Madrid, Capital, en el “Barrio de la Concepción”.
En todas ellas hubo toda clase de percances, que no son del caso contar ahora.

Todo ello lo cuento como consecuencia de que la opción que tomé lo es a su vez consecuencia de un Encuentro de Alguien que me eligió, y me llamó desde “el vientre de mi madre”. “Me sedujo y me dejé seducir” y “entramos los dos en mi casa, y cenamos juntos”.

Vocación y llamada gratuita, que ha dado sentido a mi vida, y que agradezco a mi Señor, que como dice San Pablo: “Una vez que le conocí todo lo considero basura comparado con el conocimiento de Mi Señor, Jesucristo”.

Agradezco a todas las personas que han pasado por mi vida y que han hecho posible esta realidad.

Ángel Portela Pérez: Sacerdote de Dios para los hombres

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