
Jueves 5 de Noviembre, algunos celebramos la derrota sublime que se ha llevado el loco naranja en las Américas, aún hay esperanza en este mundo, otros mirando al cielo, esperando a que llueva, los más tranquilos viendo pasar la vida, pero a mí, un villorejo de pro, me sigue asombrando la cantidad de gente que viene al cementerio el día de los Santos. A muchos ni les conozco, sabes de qué familia son, porque están acompañando a su familiar con otros que si tengo el placer de conocer. Como todos los años, aprovechamos estás fechas para estar con familiares y amigos, celebrando la vida, nunca mejor dicho. Es un día con muchos desplazamientos en nuestra piel de toro, algunos se cruzan la península, para acompañar a su ser querido, otros se acercan al campo Santo para limpiar la lápida y llevarle unas flores. Yo siempre he dicho, que lo importante es estar en vida a su lado, pero cada uno ve la familia y la amistad de diferentes maneras. La vida nos sorprende con perdidas inesperadas, personas que se han ido jóvenes, no les tocaba, pero por desgracia ya no están. Yo tardé 3 años en dejar de llorar cada día por mi madre, con ayuda de profesionales, últimamente otra perdida de uno de mis mejores amigos, me hace pensar, si esta vida es justa, por más que le voy a ver al cementerio, no encuentro repuesta, vivo al lado de Santa Gema, su lugar de devoción y cada vez que voy de paseo me acuerdo de tí, querido amigo. Hay vacíos que nunca se van a llenar, pero lo iremos llevando, porque tú sonrisa me acompaña siempre. Si algo me ha enseñado la vida, es que hay que estar en los momentos buenos y en los malos al lado de los nuestros, hoy no hay distancias, un mensaje, una llamada o simplemente un gesto de cariño, pueden ayudar mucho. La vida sigue, pero no igual, vamos al trabajo, estamos con nuestros hijos, disfrutamos con los amigos, las parejas nos apoyan, pero como me dijo el otro día un amiguete de Madrid, Juez, padre de dos hijos, una mujer encantadora, «llevo unos años que estoy triste, no voy a estar nunca mejor que estoy, murió mi padre, mi tía, las personas que más me han querido se van yendo y todo va a ir a peor». Después de escucharle me puse a pensar, razón no le falta, pero creo que aún así, la vida puede ser maravillosa. Vamos a vivir cada día como si fuera el último, no busquemos la maldad y el daño, que una simple sonrisa y abrazo puede cambiarlo todo. Nos seguiremos viendo en el Campo Santo, pero recordad que todo lo bueno lo tenemos que dar en vida, bastantes desgracias pasan para poner más leña al fuego…
Javier López Martín
Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria Besana villoria la revista digital de Villoria, la comarca de las villas y Salamanca