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Las piscinas de Villoria.

Ya estamos en Junio, mes de vacaciones en los colegios, las terrazas se llenan por el buen tiempo, vemos ahí cerquita las semanas de asueto y los despertadores apagados. Aún nos quedan unos días para que abran las piscinas del pueblo, pero ya se sienten las ganas de tomar el sol, pegarnos unos largos, el olor a crema y cloro, los resultados de la operación bikini, o simplemente desconectar tomándonos una caña en el bar, en fin que ya tenemos aquí el verano. Tenemos la suerte de disfrutar de la mejor piscina de la provincia, no me cabe ninguna duda. Cuando era pequeño nos llevaban los domingos a las piscinas de Peñaranda y de Cantalapiedra, pasábamos el día jugando en el agua, las primeras carreras, con piques incluidos entre padres e hijos, llevaban las madres la tortilla, escalopes, ensaladas… Que felices éramos, con tan poco. Los del pueblo nos montábamos en la bicicleta y a la rampa, nuestra piscina municipal, con lucios y mierda pero que rico sabía el chapuzón. Llegó el día de tener nuestras PISCINAS MUNICIPALES, hace muy poco me encontré en casa la revista BESANA que contaba claramente todo el recorrido hasta llegar a conseguir tener este lujo para el pueblo. Iban a ser las piscinas de cuatro pueblos, pero al final entre unas cosas y otras el equipo de gobierno se las trajo a VILLORIA.

Recuerdo perfectamente cuando las abrieron, para nosotros que éramos pre adolescentes, con inquietudes varias y ganas de disfrutar el verano, esto era un regalo caído del cielo. Yo particularmente llegaba de cambiar tubos y a la piscina con los amig@s jamoneros y del pueblo a preparar alguna picia, tirar a las chicas al agua o disfrutar del lujo que nos habían traído al pueblo. El segundo año mis padres cogieron el bar y me tocó poner cañas, chuches y copas, pero un ratito para darme unos largos sacaba, pasaban los años y el disfrute iba creciendo a medida que llegábamos a la juventud. Ese gusto al agua me hizo ser socorrista, como no, .mi primera experiencia fue en nuestras piscinas, 20 añitos y descubrí una profesión diferente, pasajera, que aún disfruté de ella siete veranos mas. Fueron muchos días con compañeros como Miriam, David Miguel, los que gestionaban el bar, como Juan Carlos el de Herminito, pero el que se merece un aplauso y mucho agradecimiento es PEPE, sin él, no hubieran estado tan perfectas las instalaciones.

No solamente tenemos el lujo los vecinos y jamoneros del pueblo, también todos los pueblos de alrededor y gente que viene de la capital para disfrutar de un lujo que es la mejor manera de pasar el verano si no tienes la playa cerca, y esa suerte la tenemos en casita, precios asequibles, tanto las entradas al recinto, como tomarte algo en el chiringuito. Espero y deseo que este verano sea agradable para todos, que nos olvidemos de los madrugones, atascos y momentos de tristeza y agobio, refrescando el cuerpo y la mente en esas aguas, que nos sanan la vida, nos quitan las penas y sobre todo atraen gente y vida al pueblo, que tanta falta nos hace. Ahí nos veremos, mojaremos el cuerpo y las palabras, pero lo más importante es que otro verano más seremos felices con nuestras PISCINAS…

Javier López Martín 

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