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Lo que el viento no se llevò todavía

BESANA.
Lo que el viento no se llevò todavía

En primer lugar nuestra enhorabuena a todos los que iniciamos y han mantenido hasta el dìa de hoy, no sin dificultades, esta querida revista que nació con la idea de hacer revisión de todo lo que ha ido aconteciendo en nuestro Villoria. Así decía el primer número: “es nuestro deseo que en verdad «Besana» sea la plataforma donde todas las Asociaciones al igual colaboren y sientan suya la tarea de la cultura en nuestro pueblo”.
¡Cuarenta años¡ Los hemos ido sembrando en las páginas de “Besana”. surco a surco, día a día, año tras año. Con la semilla de los acontecimientos hemos ido sembrando también en el surco vital de Villoria, la vida de tantos seres queridos que han ido dejando su huella escrita en sangre, sudor y lágrimas.
Desde el primer número de “Besana”, trazamos los surcos temáticos: Actualidad, aulas de formación, historia, celebraciones festivas, excursiones, teatro, cine, música, deporte, libros, los apuros económicos de la revista en pesetas… cada sección tenía su equipo y jefe de redacción. Eran tiempos de hambre cultural y encuentro social para saciarnos mutuamente.
Besana escrita redactó y publicó 16 números, del año 1983 al 1994, a razón de dos números por año, uno por navidad y otro a mediados de año previo a la fiesta de la Virgen de la Vega, con un promedio de 90 páginas cada número. Proponíamos como slogan de nuestra revista: “BESANA: calor de su invierno, refresco de su verano: acompañe sus mejores momentos con BESANA”. Y añadíamos a continuación: “Anuncios como este se usan para vender, pero nosotros te queremos regalar. Aquí tienes algo nuestro, algo tuyo, algo de Villoria”.

Curiosamente, en todas las editoriales de nuestra revista, se advierte una queja de la escasa participación, sobre todo de los jóvenes, en las actividades, en las que destacan por su participación las mujeres y se reiteran el ànimo solicitando a todos colaboración para mantener un pueblo alturado por la cultura en las muchas plataformas que se ofrecen en sus actividades para niños, jóvenes, adultos, y ancianos. Es tiempo pues de reflexionar còmo y cuànto hemos avanzado en participación solidaria en Villoria.
El reloj de hace cuarenta años transcurría màs lentamente y medíamos las horas para el encuentro y gozábamos de él, como las incontables horas invernales de ensayos teatrales en la panera de Antolín calentadas por la amistad y la ilusión de poder entretener a nuestra gente. Las mil y una proyecciones no ausentes de escándalos con películas prestadas por el Cine-Fórum FECUM de Salamanca, los encuentros semanales en el Aula de la mujer y las excursiones para disfrutar y valorar el arte y la vida de tantos pueblos, o las horas que volaban entonando y bailando las notas de la misa jotera castellana, los entrenamientos y partidos competición, la intensidad y participación con que celebramos nuestra fe con las catequesis, sobre todo en la Fiesta del Voto y de la Virgen de la Vega. Las navidades con Belén Viviente” y luces de ilusión en calles y lugares de encuentro… En fin, que repasar las hojas de “Besana” es revivir de nuevo esos años y agradecer eternamente el regalo de la vida de todos los que han ido partiendo, pero dejando huella, surco vivo en cada uno de nosotros y en la historia de nuestro pueblo.
Todos los textos eran mecanografiados con aquellos teclados que dañaban las yemas de los diez dedos. Tan diferente al sistema digital de hoy en día en que no respetamos las reglas de la mecanografía escribiendo con dos dedos y en un teclado tan minúsculo como el móvil.
Las fotos realizadas y reveladas por nosotros en el laboratorio que instalamos en la misma Casa Sindical y que tanta afición fue suscitando por la fotografía y ha dado tan buenos fotógrafos como Manuel y las hermanas Corredera.
El bar de la Casa Sindical convertido en laboriosa y bulliciosa sala de redacción donde había trabajo para todos, pues era una revista absolutamente artesanal en la que todos poníamos lo mas sensible de nuestro corazòn.
La imprenta Varona donde nos imprimìan Besana con diligencia, afecto y efectividad y con qué ilusión la recogíamos ya impresa para repartirla, como pan caliente, entre la población que la esperaba con la misma ilusión que nosotros. En aquel tiempo había comunión.
Un recuerdo lleno de amor y ternura agradecida para aquellos que a lo largo de estos 39 años nos dejaron. Fueron muchos y muchas los que despedimos de la villa al cielo. Con cada uno de ellos se iba parte de nuestra propia vida; de forma especial los que se fueron todavía con mucha vida por delante y que formaron protagonistas de nuestras mejores iniciativas. También los curas, hemos tenido bajas a lo largo de esta historia: Bernardo, de todos querido y recordado.
Y todo esto, todavía no se lo ha llevado el viento. Hoy siguen labrándose los surcos de “Besana” con programas digitales. Sigue el cuerpo de baile, de teatro, el aula de la mujer, las fiestas y escuelas de veranos con niños… se ha ido manteniendo un afán de convivencia solidaria en el pueblo. Hasta tenemos un impagable cronista de éste y otros tiempos más antiguos en los libros de un albañil dotado de personalidad, talento y valentía: Alfonso el Pindoque, que nos dedica sus libros y memorias expresando su admiración por nosotros, sin olvidar cuando les llamábamos burros en los ensayos de inviernos bajo cero en la panera de Antolín.
¡Cuánto ha cambiado nuestro pueblo¡ La talla de nuestros niños y jóvenes ha crecido muchos centímetros. La fisonomía del pueblo está de estreno y las casas son todas dignas y hasta palaciegas algunas. Podemos decir con orgullo que han cambiado la arquitectura, el espacio, pero los corazones y sentimientos siguen bien parejos.
Y toda la vida y tanta vida de Villoria ha pasado bajo la atenta y maternal mirada de nuestra patrona la Virgen de la Vega. Ella nos ha bendecido desde el tiempo inmemorial. En su sonrisa están reflejados los rostros de todos nuestros antepasados que hoy también están de fiesta y nos hacen un guiño satisfechos de sus descendientes que han sabido mantenerlos vivos en el seguimiento responsable de la hermosa y fecunda herencia que nos dejaron.
Y ahora un canto a la constancia y fidelidad de los que continúan sembrando dìa a dìa la Besana digital, la ventana siempre abierta y oportuna, a simultàneo del acontecer de Villoria y, como siempre, por amor al arte y al pueblo, a todos los que tenemos la suerte de contar con este excelente medio de comunicación…..
Se me ocurre que agradecidos al esfuerzo que se hizo por escanear todos los números impresos de la revista, debiéramos releer las páginas de los 16 números, pausados, reflexionados, a uno por semana y preguntarnos qué recordamos de lo que ese número contiene, añadir nuestro propio número de memoria y publicarlo en nuestra Besana digital. Sería un hermoso ejercicio que uniría pasado y presente y quizá nos lanzaría a un mejor y comprometido futuro.

¡VIVA BESANA, VIVA VILLORIA, VIVA LA VIRGEN DE LA VEGA¡
RAI

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