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HASTA SIEMPRE, AMIGO

Querido amigo Tini, siempre digo que cuando un amigo nos abandona vas dejando parte de tu vida, duele mucho los que me habéis dejado, aunque conservo muchos recuerdos. Os habéis ido con esa paz, en silencio, por no hacernos sufrir a los que os queremos, sin poder despedirnos por esta maldita pandemia.

Han sido 40 años de amistad y cariño, que con tu querida esposa, que nos dejó hace 12 años, nos lo pasábamos muy bien y disfrutamos mucho. Aquellas salidas a los bailes de los pueblos, donde nos tomábamos dos o tres medios, no había quien nos parara, nos juntábamos ocho o nueve matrimonios y nos tirábamos toda la noche bailando o cantando, que a ti se te daba muy bien; no nos importaba que tuviéramos que ir a trabajar al día siguiente, porque éramos jóvenes y queríamos vivir nuestras vidas.

Cuando fuimos a Sotoserrano, de acampada con nuestros retoños, por la noche en aquel puente romano a la claridad de las estrellas que transmitía esa paz que te quedabas dormido sentado con la botella y nuestro cigarrito. Yo por entonces estaba un poco chungo y como no bebía decía: vámonos que las mujeres estarán intranquilas en sus tiendas, pero vosotros ni puto caso, a cantar “Santa Bárbara bendita,…” y la de “de segar de los secanos ya vienen los segadores”, y venga con la siega, que no me acordaba yo de las hoces desde hace muchos años porque tengo malos recuerdos de aquellos tiempos, aunque no todos fueron malos. Pero había que aguantar porque éramos felices, con nuestras batallas y anécdotas, en aquellos pueblos casi deshabitados de la Sierra.

Así que, amigo, cuando me dijeron que nos habías dejado, me quedé atontado, sin echar ni una lágrima, porque casi lo esperaba, pero sabía que se había marchado una persona muy querida mía, de mi familia y de todas las personas que tuvieron la suerte de conocerte.

Todavía no me creo que nos hayas dejado, con esa sonrisa tan fresca y esa humanidad que os caracterizaba tanto a ti como a tu mujer, al lado de todo el mundo, donde dejasteis un chorreo de amistad y de bondad que habéis llevado hasta el final de vuestras vidas.

Por tu culpa empecé yo hace 40 años a ir a misa, porque erais muy creyentes, con nuestros hijos que tenían los mismos años y se llevaban muy bien. No me pesa el ir a misa, porque al terminar corríamos todos los bares; nos lo pasábamos pipa con el chiquiteo y con el cigarrito (Ducados) que te sabía a gloria. De vez en cuando me dabas alguno.

Pero amigo, como todo lo bueno es lo que más corre, hace un mes en casa de Barreñas, el bar Castillo, ya estabas fastidiado, nos tomamos el vinito y tus patatas bravas, me dijiste vete a mi lado no siendo que me tropiece.

Entramos en casa de Mundo, allí fue la segunda ronda, con nuestro vino y las cortezas que nos apasionaban, todo el mundo te preguntaba como estabas, porque te querían. Lo que sucedía que tomábamos dos vinos y nos daba fuerza después de reírnos con muchas ganas con mis chistes, Paco, tú y yo. Luego nos íbamos a la tercera edad a rematar la mañana con otros dos o tres vinos con su pinchito de jamón o de lengua. Como nos lo pasábamos esos días, así que yo ya llegaba a casa y no comía, haciéndome chiribitas los ojos, no me extraña que luego por la tarde hiciera arrenuncios jugando a la subasta o a la brisca con los amigos. Pero eso no importaba porque habíamos pasado un día grande, donde nunca hemos tenido un hazte para allá, porque nos hemos querido y respetado.

Pero lo que más pena me ha dado, que cuando mis nietos iban a misa nos veían e iban a darnos un beso porque sabían que eran amigos de su abuelo. Cuantas cosas podría contar Tini, pero voy a cortar porque todavía me voy a poner a llorar.

Cuando se lo dije por teléfono a mis nietos, por el confinamiento no los vi, lloraron, y me decían Yaye se van muriendo los amigos que van contigo a misa y a los vinos, y me dice el pequeño con 11 añitos, tranquilo Yaye, que yo voy contigo a misa y a los vinos. Ay querido nieto, tendrá que pasar mucho tiempo para que los vinos me sepan como antes.

Y vosotros amigos habéis dejado una huella en vuestro pueblo, y tú Tini como me decías que creías en Dios, que te había dado fuerzas para tirar cuando perdiste a tu querida mujer, si hay algo, digo yo que estaréis disfrutando de ese amor que os tuvisteis en vida.

Un abrazo, ¡¡hasta siempre amigo!!.

Alfonso el Pindoque

14-04-2020

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