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El artículo que recordamos hoy en nuestra página fue publicado en Julio de 1987 en el nº 8 de BESANA La historia se repite

RECUERDOS DE LA ANTIGUA BESANA

El artículo que recordamos hoy en nuestra página fue publicado en Julio de 1987 en el nº 8 de BESANA

La historia se repite

Veintiséis años han pasado. Media vida desde que Paquita Ávila escribió este texto para nuestra revista. Su último párrafo decía así: «Sólo nos queda la esperanza de poder trabajar en nuestra tierra y con nuestra gente». Esta esperanza se convirtió en realidad y Paqui volvió a su tierra, a su pueblo junto con Manolo, su marido y sus hijos Jony y Noelia. Aquí trabajó y vivió tal y como esperaba. Pero la vida no es un camino de rosas y menos cuando hay quien se empeña en cambiarlas por cardos borriqueros. La actual situación económica que vivimos ha provocado que Manolo y Paqui vuelvan a ser emigrantes en pleno siglo XXI. Aprovechamos la ocasión que nos brinda la recopilación de recuerdos de la antigua Besana para enviarles un saludo muy particular y generalizarlo a todos aquellos que, por una u otra razón, están fuera de nuestro pueblo.
Que la distancia no sea obstáculo para sentiros cerca.

Este el relato que queremos recordar: Vigente veintiséis años después

UNA FAMILIA ESPAÑOLA EN EL EXTRANJERO

Me han pedido que resuma un poco la vida de una familia española en un país extranjero, como por ejemplo Suiza.

Por supuesto la vida en familia es idéntica a la que se puede vivir en España: la casa, lo niños, claro que para mí hay algo más, el trabajo. La verdad, no es que sea muy duro, pero si cansado, pues pasar 9 ó 10 horas de pie y sin prácticamente moverte, las piernas se resienten. Cuando llegan las 6 de la tarde, sólo piensas en llegar a casa, hacer las tareas del hogar, que por supuesto durante el día no has tenido tiempo de hacer.

El fin de semana lo procuramos pasar un poco en familia, por decirlo de alguna manera; necesitas cambiar impresiones con alguien que hable tu propia lengua, recibir noticias del pueblo, tomarte unas copas con tu gente, que aunque no sean tus amigos de siempre, al menos son conocidos y son de tu tierra.

Tenemos Centros Españoles, en los que puedes tomarte un cubata como diríamos aquí.
La relación con la gente suiza podríamos decir que es buena, siempre que cumplas con tu trabajo y hasta puede que nos tomemos un refresco juntos, pero una vez que sales del trabajo tu eres un extranjero más; no te niegan los buenos días, pero si te encuentras en un bar, tu en tu mesa con los tuyos, y ellos en otra con los suyos.

A medida que pasan los años te acostumbras a esta vida, a otro lenguaje, a unos trabajos que jamás has hecho pero a lo que jamás te acostumbrarás es a estar lejos de los tuyos, como por ejemplo de tus hijos, ya que muchas familias están obligadas a dejarlos en su país natal, si quieres conservar tu trabajo y seguir junto a tu marido.

La añoranza de todo emigrante es de regresar un día a su país a pesar de que se diga o se crea que se gana el dinero cantando, pero no es cierto, la vida es muy dura y muy triste.
Sólo nos queda la esperanza de poder trabajar en nuestra tierra y con nuestra gente.

Paquita Ávila

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