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"No olvidemos que este es el principal bien de nuestro patrimonio y que debemos intentar conservarlo por todos los medios."

IGLESIA DE SAN PEDRO: UNA VÍCTIMA MÁS DE LA CRISIS


«No olvidemos que este es el principal bien de nuestro patrimonio y que debemos intentar conservarlo por todos los medios.»
La comarca de Las Villas, en la que está enclavada nuestro pueblo, no se caracteriza precisamente por sus atractivos turísticos. Es una zona pobre en cuanto a oferta turística se refiere: Sin mar, sin montaña, sin tradiciones arraigadas, sin una gastronomía definida y sin otros atractivos que puedan tener lugares de nuestra propia provincia que hacen que el forastero los visite.

Una de los pocos alicientes que pueda tener, de cara a los amantes del arte, es nuestra Iglesia Parroquial. A menudo tiene que venir gente de fuera para recordarnos que en medio de nuestro pueblo tenemos una edificación que merece la pena tener en perfecto estado de revista.

Declarada como Bien de Interés Cultural en 1993, la parroquia de San Pedro pasó a formar parte de ese largo catálogo de monumentos que es preciso conservar y mantener.
Si no nos falla la memoria, la última reparación a fondo que se hizo de nuestra parroquia fue en la década de los 70. Mucho ha llovido desde entonces y mucho ha sufrido este monumento, tanto es así que estaba pidiendo a gritos una nueva reparación.

En eso estaba la anterior Corporación Municipal que había conseguido ya un compromiso firme de la Junta de Castilla y León para esta tarea, cuando nos topamos de nuevo con el problema de la financiación. Todo quedó en papel mojado ante la falta de liquidez. Resultado: el edificio ha seguido deteriorándose hasta el punto de que ahora hay una zona donde ha cedido una viga y presente un hueco suficientemente amplio como para que por él entren las palomas y campen a sus anchas por el interior del templo.

Puestos al habla con Luis Martín, párroco de Villoria, nos comenta que se han hecho los estudios periciales correspondientes a cargo del arquitecto y aparejador de la Mancomunidad y la conclusión es que la estructura no corre peligro. Se trata de un desplazamiento en la zona noreste del ábside debido al sobrepeso que ha tenido que soportar una viga por el musgo y las humedades.

El proyecto inicial de reparación integral de la Iglesia, según Luis, es prácticamente inviable tal y como está la situación económica actualmente. En el caso de este nuevo deterioro, están a la espera de un prepuesto que deberá presentar en breve el arquitecto para saber que cantidad es a la que se debe hacer frente para su reparación.

El problema es serio y la cantidad que se espera salga de este estudio estima que será lo suficientemente importante como para pensar que va a ser difícil afrontarla sin la ayuda de Obispado, administraciones y quizá en mayor medida de los propios Villorejos con aportaciones voluntarias.

De momento el tema está como hemos expuesto. El siguiente paso será hablar con los máximos responsables a nivel local para que nos aporten datos más concretos y quizá ya podamos hablar de cifras. Sólo reseñar que tanto la parroquia como el ayuntamiento llevan tiempo detrás del problema y están intentando buscar soluciones.

Una vez más el dinero de por medio. Sin olvidarnos de su connotación religiosa, recordar también que es un Bien de Interés Cultural y que, en todo caso, no olvidemos que este es el principal bien de nuestro patrimonio y que debemos intentar conservarlo por todos los medios.

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