Sábado 12 de septiembre, aún recuperándome de la paliza de las fiestas, desde luego que este año, han sido largas y duras. El jueves antes de venirme a los Madriles, me di un paseo hasta el canal, viendo las estrellas, sintiendo el aire que movía los maíces y sobre todo recordando los días más esperados del año. Desde luego que para mí, de las mejores fiestas que he pasado en mi vida, no por los toros, las orquestas o la charanga, que también, sino por la compañía.
Volvía a hacer la peña, 15 años después, SUSO, ese amigo de la infancia, de los que pasaba el verano entero en VILLORIA y se volvía a Vigo llorando, creo que de los que estáis leyendo hay unos cuantos. Porque nuestra peña, no es una más en el pueblo, es de las que tiene solera, solamente más de treinta años dando guerra, de esos niños de 11, 12 y 13 años, hasta hoy, casi todos pasados los 45. No somos ejemplo de nada, pero si podemos estar orgullosos de nuestra amistad, de nuestras vivencias juntos, pero sobre todo y creo que de eso no podemos tener duda, de ser buenas personas, que al fin y al cabo es de lo que se trata está aventura de la vida. Bueno, entrando en detalles de las fiestas, agradecer a todas las peñas que han organizado cosas, porque sin ellas esto no sería lo mismo. A los integrantes del concurso cultural, que son una pasada y sobre todo, una piña. A la organización de las demás actividades, empezando en el ayuntamiento y terminando en los voluntarios. Con interés en que el años que viene empecemos a farmear el aura, que me tiene intrigado. Dicen en el pueblo de mi mujer, que sopas juntas y sorber no puede ser. No podemos tener toros de 500 kilos y orquestas de 20000 euros, somos un pueblo con presupuesto ajustado y este año, con 6 días de fiesta. El martes antes del encierro, estuve hablando con un jamonero de toda la vida, de los que aguantaba toda la noche para llegar al encierro y correr los toros, tuvimos una cosa clara, que a estos jóvenes no les gustan los encierros, para muestra un botón, menos gente que nunca, como dicen los del ayuntamiento, mejor ahorrarnos el dinero, pero bueno, es lo que hay. Las orquestas, para mí gusto muy bien, sin peros, de las de toda la vida, pero que los jóvenes no salgan de las 3000 viviendas y se acerquen a la verbena, me da que pensar. La charanga buenísima, animando y tocando de maravilla.
Actividades en la plaza, lo mejor las pruebas de las peñas, sin olvidarme de cortes y novillada de la escuela de tauromaquia. Para terminar, hubo momentos de lloros y emoción, como el aplauso cerrado a mi querida amiga, Vanesa Prieto, más que merecido, el recuerdo a Pedrito, la emoción de mi padre al agradecer a mi madre por haberlo llevado a vivir a VILLORIA, el agradecimiento a Álex por su trabajo, y por encima de todo, los ratos de risas con mi gente. Ya queda menos para las próximas, unos cuantos me han pedido que de yo el pregón, no soy quien para decidir quien tiene que ser el próximo, pero desde luego estaría más que orgulloso. Pasad buen principio de curso y seguid yendo al pueblo, que es lo mejor del mundo…
Javier López Martín
El verano se pasó y la fiesta terminó..

Oplus_131072