Tras una reñida partida de cartas, el mejor antídoto es una tranquila tertulia. Ellos disfrutan de un merecido descanso. Utilizaron las espadas cuando tuvieron que luchar, capearon el temporal como pudieron cuando pintaban bastos, ahora es el tiempo de brindar con las copas, y el oro lo llevan encima con todos sus años de experiencia.
Esperemos que la partida no fuera al dominó porque, si es así, nos han ahorcado el seis doble.
Por muchos años, vecinos y compañeros.
Foto: Pilar Corredera
De tertulia dominguera
