CADA GENERACIÓN ES UN MUNDO


España se está enmarañando a pasos agigantados, de mierda, bulos y odios se está corriendo como la pólvora y es muy malo para la nación.
Después de estar invernado unos meses como los osos, me pide el cuerpo ciertas cosas que no debo hacer, pero escribir Sí, porque me encuentro bien después de terminar mi último libro.
Va pasando mi vida, pero en mi cuerpo conviven dos personas que a veces no se entienden. Una es la rebeldía y la otra más pensativa, luego intento fusionarlas y sale de tu cuerpo la mejor versión, este palo ya le he tocado en otras ocasiones.
Soy un superviviente de la posguerra, donde solo existía miseria, miedos y muchas atrocidades. A pesar de todo éramos felices, porque pensábamos con nuestra edad en obedecer y callar.
Hoy como estamos pasando un verano vertiginoso de calor, que es peligroso. Hay trabajos en el campo, la construcción, repartidores y demás. Sus vidas están en peligro. Salvo los que están en las oficinas con un buen aire acondicionado, con su agua fresca y su cafetito, donde hay muchos que se quejan y doy fe de ello.
Estos currelas de la calle están cobrando 1200 euros unos más otros menos, así que no me extraña que cada vez hay menos gente que quiera trabajar en estos puestos, vamos a ver si doy en la clave o me entendéis.


Pues esto lo hemos pasado millones de españoles, a mí este calor asfixiante ni fu ni fa, echo atrás 70 años de mi vida, que nunca fuimos niños. Con 8 años en adelante te metías entre las mieses que no se te veía, un cerro para arriba y otro para abajo, donde levantabas tu pequeña cabeza para respirar. Eran unos segundos, porque si no el mayoral te dejaba para atrás y había que seguirlo, porque se veía muy mal con aquellas hoces aceradas resplandecían con el sol abrasador. Eran casi dos meses y me pregunto ¿Cuántos grados llevábamos en nuestro tierno cuerpo? Llegabas al alto bebiendo el agua calentísima, no había neveras, limpiando el sudor de nuestra frente con la manga de la camisa, que en vez de suavizarte te arañaban.
Aguzabas las hoces y al corte todo el santo día, donde unos dormíamos en las tierras y otros bajábamos a casa, con aquellas albarcas cerradas, que se cocían los pies, aquellos trapos malditos que nos cubrían los pies por caminos polvorientos, que te dormías de pies.
Si tenías buen amo, era un milagro, porque para muchos éramos números y a dormir al pajar, donde andaban ratas a su albedrio y pulgas. Descansabas el domingo por la tarde, te echaban un cubo de agua por la cabeza, unos calzoncillos limpios un pantalón y la camisa. No había cervezas en la mesa, ni fruta, ni helaos, era sangrante. Más penoso las mocitas cuando la venía la regla, según me ha contado una gran amiga. Pero esto no se puede olvidar, es parte de nuestra historia, que encima nos faltó libertad que es lo más sagrao.


El otro día en una terraza de un bar con un concejal de mi pueblo, empezamos hablar de este tema de la vagancia de los jóvenes, que si la culpa la tenía el gobierno, porque se dan muchas ayudas jóvenes y no tan jóvenes que llevan años sin dar un palo al agua. Yo veo bien que den ayudas a los que no pueden trabajar, tanto españoles como a los de fuera, que estos también suben a España, pero el gobierno y las autonomías no tienen la culpa, si no los ayuntamientos y la gente que controla el paro que nos conocen a todos.
Primer aviso, segundo por si no se enteran, se le quita la ayuda y si no, a limpiar cunetas o hacer servicios sociales, porque si esto sigue así no va a haber un dios que lo arregle, porque en casi todos los pueblos se necesita la mano de obra como el comer. Hala asegurándoles y en regla y aquí me encuentro vivo y coleando, pero también recordando mi pasado. Esto a la mayoría de los jóvenes les resbala, eran otros tiempos.
¿Qué está pasando ahora que los jóvenes no quieren trabajar?, pero creo yo que los padres y los abuelos tenemos mucha culpa, no queremos que nuestros jóvenes sufran, porque les damos de todo, se están perdiendo muchos valores para que se hagan hombres.
A mí la palabra vago no me gusta usarla, es una degradación de la persona, en un adjetivo tirando a despojo y como todo el mundo, unos hablamos de unos y de otros, empezamos a despotricar, unos con injurias, bulos, odios y demás. No quiero molestar a nadie, pero creo que nuestra generación fue la que levantó a España, sacrificándonos y obedeciendo saliendo de nuestra España con muchas lágrimas en los ojos, porque dejábamos a nuestros seres queridos, pero con nuestra honradez propia, coraje y trabajo, por donde pasábamos dejábamos la bandera bien alta, nunca nos quitaron la herramienta de nuestras manos. Con lo que ganábamos lo mandábamos a nuestras casas y con ese tesón leónico, así hemos salvado a nuestra patria y yo a mis años con tantas batallas en mi cuerpo y pienso que pocos cortes de pelo me van quedando. No tengo miedo, porque he sentido el miedo y el infierno en mi cuerpo, que para mí es donde está, en la tierra, al igual que Dios en la naturaleza, en las personas que ayudan, sin pedirte nada a cambio.
Los que gobiernan y la oposición, que si llevaran armas, sería una batalla campal y el respeto se ha perdido y la gente está acojonada y tú más y tú más. Así no se puede vivir, el que la haga que la pague y la justicia a ver si pone las pilas de una vez, porque manda huevos los millones que se llevan. ¡Sean justos por favor! Porque en la Constitución no hay un artículo que lo contemple, ¡Vale ya de enchufismos!


Villoria es un pueblo maravilloso, el que pisa en él nunca se le olvida, es muy fiestero, hemos tenido un mes vertiginoso, los fines de semana con jóvenes comprometidos en homenaje a nuestra querida amiga María, que hace unos meses nos dejó con una sonrisa fresca que nos llegó al corazón, después de 7 años de lucha como una jabata, se le hizo un gran homenaje. Se tiraron dos semanas, a la siguiente estuvieron los amantes de las motos, bramando como toros y eso que estaba la gasolina cara, fue precioso, verlos por la noche con sus antorchas. A la siguiente semana llegaron coches tuneaos, yo creo que cientos, se llenó todo el prao, alrededor de las piscinas y el frontón, gente de España y de fuera, donde dos noches estuvieron. Los que nos fuimos a la cama, se podía bailar en ella con tantos decibelios, allí en el prao no faltaba de nada, cuidao lo que calentó, allí aguantaron como jabatos, habiendo diversidad de razas. ¡Chapó por la organización!, porque hay muchos jóvenes que dan el do de pecho, que no nos envenenen queridos jóvenes, se pueden mezclar churras con merinas, porque intuyo que nos queda un año muy calentito. Ya sabeis donde está la sombra, vosotros mismos, que nadie os utilice, no me gustaría veros segar, habría que retroceder muchos años.


Un abrazo.

ALFONSO “EL PINDOQUE”

Te interesa

Gatos en adopción

Una de felinos.Si te gustan los gatos, te brindamos la oportunidad de adoptar alguno, todavía …