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El que tiene un amigo tiene un tesoro

Diciembre, para algunos el mes de las vacaciones de Navidad, las reuniones en Familia, cenas de empresa, las luces típicas por las calles de nuestras ciudades, todo eso está muy bien, pero sin duda para mi estas fechas me recarga las pilas muchísimo estar con los amigos de toda la vida, mis confidentes, los que realmente me conocen y aprecian, con mis defectos y virtudes, mis risas y llantos… Son los que siempre están ahí en lo bueno y en lo malo, en las bodas y en los entierros, el lunes vine a Salamanca para acompañar una tarde a uno de mis mejores amigos porque había fallecido su padre, siempre he tenido claro que hay que estar en las buenas y en las malas, porque sabes quiénes son tus amigos cuando estás pasando malos ratos, depresiones, momentos de bajón, pérdida de seres queridos. Si algo aprendí cuando pasé una fuerte depresión con 17 años es que los amigos de verdad no te abandonan nunca y eso me ha servido a lo largo de mi vida para sacar tiempo hasta debajo de las piedras cuando tengo que estar al lado de alguno si me necesita. Si eres una persona como yo, un culo inquieto, Labordeta como me llaman algunos, que te gusta cambiar de aires, conocer mundo y muchas veces te vas solo, necesitas encontrar a gente para compartir el tiempo, gracias a Dios tengo mucha facilidad para conocer a nuevas personas y conseguir una amistad que dura a día de hoy. Poco a poco te vas dando cuenta que con el paso de los años, la vida que llevamos de estrés diario, problemas, malos ratos, decepciones, disgustos y demás contratiempos que vienen solos, muchas veces sin buscarlos, nuestra válvula de escape es el ratito que pasamos con los amigos, mojando las palabras, recordando viejos tiempos, acompañándolos en los malos momentos, viendo cómo forman su propia familia pero siempre sacan un ratito para ti, aunque sea una llamada de teléfono, un mensaje de texto. Cuando estás más de un año fuera de tu país, sin ver a familiares y amigos necesitas esas llamadas y mensajes como el comer, porque son la leña que aviva el fuego, la gasolina que mueve el motor, la luz que ilumina nuestro camino. La mayoría ponen a la Familia y después el resto, mi experiencia personal me dice que siempre han estado los dos a la misma altura, los amigos y familiares, porque en los buenos y en los malos momentos han arrimado el hombro y me han dado la mano para ayudarme a levantar el vuelo. Es tiempo de estar con nuestros seres queridos, cuando llevéis mucho tiempo sin hablar con un amigo, por pereza o simplemente porque esperéis que sea él el primero en descolgar el teléfono, no os quedéis esperando, dad el primer paso y retomad la relación con aquellos que han sido y son parte de nuestra ajetreada pero maravillosa vida, os aseguro que después de volver a pasar un ratito con aquellos que nos quieren pero los tenemos un poquito olvidados nuestro ánimo cambiará a mejor, porque no hay cosa peor que callarte lo que quieres decir a esas personas que son importantes en tú vida. Ánimo a todos que, aunque sigamos con esta pandemia, de momento podemos juntarnos un ratito con ese tesoro que son nuestros AMIGOS.

Javier López Martín

2021-12-04

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