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#LUCESDENAVIDADSI

Me pongo frente a mi ordenador y no sé bien como comenzar estas palabras, la verdad. Llevo todo el puente viviendo una campaña de desprestigio hacia un sector, el de la iluminación ornamental, que me duele porque me toca de lleno. Yo no trabajo directamente en él, pero en mi casa es mi principal quebradero de cabeza a día de hoy, y mi principal sustento.

Quizás muchos no sabéis quien soy, aunque llevo ya unos nueve años y medio viviendo en Villoria. Soy Cristina, la mujer de Manuel “el de las luces de navidad”. Por eso esto me afecta personalmente. Puedo llegar a comprender, y de hecho comprendo y entiendo, que no hay ganas para fiestas, que hay miedo… lo sé, lo vivo día a día. Tengo pánico a contagiarme, no por mí, sino por las personas de riesgo que tengo cerca, muy muy cerca.

A nosotros el inicio de esta pandemia nos sorprendió estando por primera vez en las Fallas de Valencia. En Fallas, las luces son algo muy importante también. Cada Falla contrata su iluminación, y concursan por ella.

Electricidad C. Plaza tuvo la suerte de iluminar este año, dos de las Fallas más importantes de Valencia: La Falla Cuba-Literato Azorín, y La Falla de la Malvarosa. El día 6 de marzo, tuvo lugar la inauguración del alumbrado de Fallas, y tuvimos el honor de llevarnos el tercer premio por La Falla de la Malvarosa. Un premio al gran
trabajo que hay detrás, trabajo humano de diseño, fabricación y montaje. Trabajo de personas, personas trabajadoras y con familia. Como decía, la pandemia nos sorprendió allí. Todo comenzó a ponerse feo, y el jueves 12 de marzo Manuel y un compañero, que aún seguían allí, tuvieron que regresar tras la decisión de que las Fallas se suspendían. Dejando allí su trabajo: toda su iluminación, sus furgones y camiones, expuestos en la calle y a cientos de kilómetros de casa. A partir de ese negro fin de semana de marzo, todos sabemos lo que vino. Y hasta cincuenta y dos días después, no pudieron regresar a por todo el trabajo que quedó allí plantado.

Quizá haya quien no me entienda, pero un proyecto como éste, iluminar Fallas compitiendo con “los grandes”, para una empresa familiar, pequeña, como la nuestra, es un proyecto con mucho trabajo, esfuerzo e ilusión detrás. Y el año que por fin puedes vivirlo, nos toca esto… pero habrá que resignarse.
Y con esa resignación y responsabilidad hemos vivido este verano. Hemos pasado un verano en que, el no haber tenido fiestas patronales, eventos, ferias…, nos ha afectado y mucho. Lo hemos vivido con preocupación y miedo, pues mi marido tiene una empresa que ilumina las fiestas de muchos pueblos y ciudades de España.
Una empresa familiar, que junto a su socia han ido levantando con mucho trabajo y esfuerzo, y de la que viven 16 familias directamente, muchas de este pueblo y de otros de nuestros pueblos vecinos; y también viven
otras familias de la comarca. Y este verano, no han iluminado nada. Los nuevos proyectos de ferias, se han quedado en el boceto del ordenador sin llegar a nacer. Y las figuras de otros años, cogiendo polvo en la nave a la espera de poder lucir el verano que viene (crucemos los dedos).
Pero nos ha tocado asumir, que este verano era así por el bien de todos. Porque había que evitar aglomeraciones puntuales. A los trabajadores que otros años se contrataba ya en junio, ha habido que decirles “lo siento, estos meses hay que seguir en paro. Ojalá en septiembre podamos llamaros para la campaña de navidad. Esperemos que sí…”.

Ahora llega esa campaña, la de navidad. Ésta es muy diferente a ferias, más trabajo a la vez, más nervios, y se trata de iluminar calles y dar color a una época. De intentar dar color y alegría, a una época tan gris este año.
Habrá quien no lo entienda como yo, no lo vive en casa. Pero también se trata de mover la economía. De que quien se anime a dar un paseo por la ciudad para ver las luces, se tome un café en una terraza, compre un regalo en una tienda local…; de que se contrate a gente para colocar esos cables y esas figuras, para
transportarlas hasta las diferentes ciudades, se dé trabajo a ese hostal de la ciudad donde toca montar esta semana, se dé trabajo a ese restaurante donde comen y cenan (casi a diario) cuando se están adornando las
ciudades. Son muchas las empresas de instaladores dedicadas a esto en toda España, y muchas las familias que directa e indirectamente viven de ello.
Este mediodía la Junta ha publicado que vuelve a decretar el cierre de la restauración, y no me alegro para nada por ello. De hecho, a nosotros esto también nos afecta indirectamente. Pero qué vamos, ¿a pedir por ello que quienes puedan trabajar no trabajen? ¿Es la solución quitarles el pan a otros? ¿Para al final quedar todos en el mismo barco hundiéndonos…?

Creo que antes de lanzar una campaña de difamación hacia un gremio, hay que pensar un poco mejor a quiénes atacas. Y más, si también eres un autónomo. Hay muchos sectores, de los que viven personas: autónomos o asalariados, con familias, que lo están pasando muy mal. Y están defendiendo, que atacar a un
sector que ahora puede trabajar, que en verano ha parado y ha sufrido pérdidas, NO es la solución.

Quizá muchos estéis en contra de mis palabras, y recibiré críticas por ellas. Pero necesitaba también dar a conocer mi punto de vista, y agradecer desde aquí a todos los familiares, amigos y conocidos del pueblo que
están mostrando su apoyo y diciendo NO a esta campaña de desprestigio.

Sólo una última reflexión que he leído: todas las actividades son esenciales desde el momento en que hay familias que comen de ellas.

Cristina Miguel Martín.

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