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En esta sección publicamos los textos y testimonios que nos han llegado del homenaje del pasado día 20 en memoria de Bernardo Cuesta

UN RINCÓN PARA EL RECUERDO Y EL AGRADECIMIENTO


En esta sección publicamos los textos y testimonios que nos han llegado del homenaje del pasado día 20 en memoria de Bernardo Cuesta
JUANI CORTÉS

Ha pasado un año desde que partiste de entre nosotros y hoy nos hemos
juntado aquí para recordarte y rendirte un humilde, pero bien merecido,
homenaje.
Somos muchos los que creemos que te mereces este y cuantos puedan
sucederse pues fuiste una persona entregada al prójimo sin esperar mas
recompensa que una sonrisa. Mientras viviste entre nosotros nos diste tu
cariño, tu tiempo, tu comprensión, tus palabras de aliento y a cambio, en
muchas ocasiones, no recibiste la respuesta adecuada.
Fuiste el cauce que llevó a buen término muchas de las ideas de los
jóvenes que trabajamos contigo. Sin tu empuje seguro que hoy no
contaríamos con un periódico donde expresarnos, y muchas de las
asociaciones del pueblo no habrían llegado a crearse.
Cuantas veces al recordarte la imagen que viene a mi mente es la de un
gran árbol, un almendro por ejemplo, con unas raíces vigorosas bien
agarradas a la tierra para que ningún fuerte viento consiga tumbarlo, como
tus principios firmes y bien arraigados desde pequeño; con un tronco
robusto, a rebosar de savia nueva que llevar a todas las ramas que de él
emergen y le hacen grande, como tus convicciones a las que siempre fuiste
fiel; repleto de hojas que cobijan y protegen a quien se acerca en busca
de refugio, tú siempre estabas donde eras mas necesitado, incansable para
ayudar a los demás y refulgente con pequeñas flores de mil colores que
terminarán dando su fruto, siempre lleno de ideas para que el pueblo
tuviera vida; ojalá que todas las almendras de ese árbol sean dulces y
jugosas, que todo lo que nos enseñaste a los que tuvimos la suerte de
trabajar contigo también de su fruto.
Si alguien necesita mas razones para hacerte un homenaje es que no te
conoció lo suficiente, no supo apreciar a quien pasó por su lado
tendiéndole su mano.

MÁXIMO SIERRA

RECUERDO DE UNA PERSONA AMABLE

Hace ya un año que nos dejaste para irte con el Hacedor al que dedicaste tu corazón, tu sabiduría y todo tu ser, y con tu ausencia nos quedamos huérfanos de tu bondad, de tu forma de entender la vida, de tu compromiso con la sociedad civil y cristiana, de tu facilidad para hacerte entender en tus exposiciones tanto en las opiniones como en tus homilías. Cuánta verdad encierra la canción que nos recuerda que «cuando un amigo se va, algo se muere en el alma…».
Me siento muy orgulloso de haber compartido contigo vivencias a través de la Cofradía, a la que dedicaste tiempo y consejo; de la ONG, a la que diste buena parte de todo tú ser; de las charlas a nivel personal… Te he apreciado por ser buena persona, por tu dedicación a los demás, sobre todo, a los que más necesitaban de tu consejo.
No tuve la suerte de conocerte a la llegada de Villoría, pero, desde el momento en que tuve la primera entrevista contigo, algo me dijo que quería contar con tú amistad, a la cual me entregué sin reservas, sabiendo que el que ganaba con ella era yo, dado que tú me proporcionabas un sinfín de valores para enriquecimiento de mi persona.
Intercede ante el Señor, tú que estás en su presencia, para que mire con compasión a todas aquellas personas que compartieron la vida contigo y para que ayude a la Cofradía de la que fuiste Capellán, para que sea ejemplo de convivencia, de hermandad y de religiosidad.
Nunca estarás del todo ausente en mi corazón, ya que te tendré presente en mis recuerdos, te evocaré y serás siempre la imagen que ejemplarice mi vida y la guía dirija mis pasos.
Bendito seas Bernardo.

ESPÈRANZA

Palabras desde el corazón

En este día de homenaje a Bernardo, quiero también, desde la distancia, hacerme presente y dirigiros unas palabras, desde el corazón

Hace hoy un año que «nos dejó», después de llenar colmadamente el programa- proyecto de su vida. Supo vivirla con coherencia con ganas, con ilusión, y viviéndola así, nos contagiaba a los que tuvimos la suerte de estar cerca de él, de ganas de hacer lo mismo. A mi madre le oí decir en cierta ocasión: » No sé lo que tiene Bernardo!, Cuando él está por aquí, todos nos sentimos mejor y hasta somos mejores» Pues sí, nos sentíamos bien a su lado….

Ahora desde «EL PAÍS DE LA LUZ», -expresión de Quintín-, sigue alentando nuestros sueños, apoyando nuestros esfuerzos y gozando con nuestros logros. Estoy segura que nos llevó en su corazón, y hoy vosotros, a través de este homenaje, preparado con tanto cariño, le estáis diciendo que se quedó entre vosotros para siempre. Damos gracias a Dios hoy, por el regalo que fue para nosotros su vida, una vida entregada, fecunda, solidaria. Y le pedimos que siga echándonos una mano para enfrentar los retos que hoy se nos presentan. Que busquemos juntos caminos que nos lleven a descubrir horizontes nuevos y que más allá de cualquier nubarrón, de los días teñidos de gris se filtre siempre un rayo de luz y de esperanza.

Como familia suya, sentimos una gran emoción al acompañar esta ceremonia que honra a nuestro hermano. Y que es señal de vuestra gratitud y cariño hacia él. Nuestro sincero agradecimiento a este pueblo de Villoruela en nombre de los aquí presentes y de los que no han podido acompañaros en este día. Siempre os hemos sentido cercanos y acogedores y yo personalmente llevo en el corazón recuerdos inolvidables del tiempo que pasé acompañando a Bernardo en su enfermedad. GRACIAS!

Sin duda, aquí está acogiendo el cariño de todos y dándonos todo el suyo, como hacía cuando estaba entre nosotros…, él que supo celebrar la vida, alegrarse con vosotros y también sufrir a vuestro lado… Aquí está, dándonos ánimo para seguir adelante porque los amigos de verdad, no se pierden, son eternos.

JUAN CARLOS LÓPEZ
Acción Verapaz-Salamanca

EL ESPACIO DE LUZ Y ESPERANZA QUE TODAVÍA OCUPA BERNARDO CUESTA

Nadie es imprescindible, nos recuerdan constantemente en esta sociedad en la que se quiere medir todo en resultados, incluso en afectos. Hay razón y trampa en esta afirmación. Claro que todos somos prescindibles. Pero todos tenemos algo especial, un alma que nutre nuestra vida y la de los demás. Un alma que suma y esa suma de almas forma la comunidad, el conjunto, la colectividad.

Por eso me atrevo a decir que seremos prescindibles, pero no sustituibles. Cuando marchamos, cuando la muerte nos llama, las tareas que desarrollamos puede que tengan continuidad. Otros las ocupan y las impulsan hacia delante. Podrán cambiar, claro que sí. Sin embargo, cuando desaparecemos dejamos un hueco enorme, inmenso, un vacío que nadie puede ocupar. A veces ese vacío lo llena todo.

Nuestra forma de ser y estar no se puede sustituir, porque el alma de cada uno es única, insustituible. Bernardo Cuesta es insustituible; una persona única en muchos sentidos. La vida sigue sin Bernardo y seguirá sin cada uno de nosotros y con cada uno de nosotros.

Pero nadie nos puede arrebatar el recuerdo de Bernardo como viento, como aliento, como brisa suave que viene desde las raíces arraigadas en la tierra hasta alcanzar a los pájaros que esta mañana sobrevuelan Villoruela. La vida también está ahí, en esa luz, en ese aire que nos trae la memoria.
En ese territorio del recuerdo y la memoria, Bernardo ocupa mucho.

Podremos analizar su legado, su obra, sus reflexiones, su acción en nuestro entorno y el recorrido en todos los caminos por los que anduvo, pero jamás alcanzaremos a medir ni a cuantificar lo ancho, alto y largo del hueco que ha dejado en nuestros corazones desde que marchó a ocupar ese vasto espacio de la luz y la esperanza.

Quiero terminar recordando algo que dije hace un año en esta misma iglesia. Bernardo era un hombre de Acción y de obras. Y si ahora entrara en esta iglesia, además de darnos un beso y regalarnos una sonrisa, nos diría: «¡Menos lágrimas y más acción, que queda mucho por hacer!» Y en esa tarea, como también señalé en aquel homenaje, debemos arropar a los compañeros de viaje con los que Bernardo sembró en estos campos la fértil semilla del Evangelio. Apoyemos hoy más que nunca a los hermanos dominicos de Babilafuente.
Un abrazo a todos.

LO QUE SE NOS VA
(A Bernardo Cuesta, en el primer aniversario
de su partida hacia la tierra de la Luz)

Vivir.
Es sentir el latido
De lo que nace
En cada hebra de vida
Que va muriendo.

Jclp,
Poema editado el Jueves 20 de diciembre de 2012

Vivir es ir hacia el abismo de la luz desnuda, albergar ausencias y despedidas; saborear la sed y el agua, andar siempre hacia la esperanza para suplir lo que se nos va en el olvido o dejarnos llevar por la corriente del río de la vida en esta mirada que nos regala

Pablo de la Peña.
VÍ LA VIDA VACIÁNDOSE
(A Bernardo Cuesta)
Y así como el silencio habla,
Vi la vida vaciándose,
Alejándose en mí
Hacia la luz
Hasta enmudecer todo.
Y no era aún el alba.
Sólo vuelo
Y cielo.
Jclp,
Jueves, 10 de enero de 2013

FLORENTINO-ALCALDE DE VILLORUELA-

Hoy es un día triste para todos nosotros, la verdad, porque en el primer aniversario del fallecimiento de Bernardo se nos agolpan de nuevo muchas emociones por su muerte. Pero a la vez es un día en el que tenemos la satisfacción y la alegría de poder descubrir esta placa de piedra que ha esculpido Chuchi con el rostro de Bernardo y las palabras de la dedicatoria del Centro multicultural a la memoria de Bernardo y de la comunidad de dominicos.

La corporacion municipal y todos los vecinos de Villoruela nos sentimos orgullosos de que este edificio lleve el nombre de Bernardo Cuesta Álvarez. Este reconocimiento es ante todo como agradecimiento a la inmensa labor sociocultural que han hecho los dominicos que han pasado por aquí a lo largo de estos años y que deseamos puedan seguir haciendo durante muchos más. Reconocimiento público, y además en piedra, para que dure y permanezca durante varias generaciones.

A lo largo de la vida de cada uno van pasando muchas personas a vuestro lado. Algunas son personas buenas y especiales. Con Bernardo hemos tenido la suerte de disfrutar de una de esas personas buenas, buenas, y especiales.

Él siempre creyó en este edificio. Y estuvo ahí luchando hasta que se consiguió. Por eso pensamos que es bonito y entrañable que lleve su nombre para que nos ayude a mantener viva su memoria y la de sus compañeros en nuestro pueblo de Villoruela.

Quiero agradecer a Chuchi en nombre de todo el pueblo el cariño y la dedicación que ha empleado en realizar la placa. Es un orgullo también para Villoruela que haya sido un vecino el autor de la placa.
Seguro que os gustará.

Gracias a todos por vuestra presencia: a los vecinos que acompañáis;
a las personas de otros pueblos que habéis venido a uniros a este homenaje. Y de forma especial a los familiares y amigos de Bernardo que habéis hecho muchos kilómetros para estar aquí hoy con nosotros y con él.

Gracias.

EQUIPO DE MONITORES DE VILORUELA

Decía la Madre Teresa de Calcuta que <<....en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado>>. Solidaridad, amistad, alegría, trabajo, esfuerzo, ilusión, fe, unión, agradecimiento, compasión, ..... La huella del camino que nos enseñaste es profunda y firme, y a todo eso nos hemos ido aferrando este tiempo para impedir que todo lo logrado se esfumase con un soplo de aire. Tú y Luis habéis sido (y aún sois) nuestros pilares cada sábado, cada verano, cada período de vacaciones, cada día; nos habéis inculcado todos esos valores, tanto que son los que han movido y mueven la vida de tantos monitores y catequistas que han formado y forman parte de este grupo. Durante este tiempo te hemos tenido presente en cada paso que dábamos: en cada partido de fútbol de los niños antes de las actividades los sábados, en cada foto que nos hacíamos, en cada periódico que contábamos, en cada paso del Viacrucis, en cada ensayo del Festival de Reyes, en cada tarde de evaluación los sábados, en cada celebración de cumpleaños, en cada tarde de amistad en esa sala que nos une a todos en un grupo casi familiar. Tal vez muchos os habéis preguntado "cómo seguir después de Bernardo". Este grupo lo ha tenido claro siempre: hay que seguir porque nos enseñaron a dar antes que recibir, a ofrecer antes que pedir, porque esto es parte de nuestra vida, también porque nuestra vida es parte de esto, porque nos quedó grabado a fuego en nuestro alma eso de "se puede, siempre se puede". Sólo podemos dar las gracias por todo lo aprendido, por ser como somos y vivir como vivimos gracias a ese aprendizaje. Ahora nos queda ir transmitiendo ese mensaje a quienes vienen por detrás de nosotros, para que en ellos todos esos valores primen por encima de todo. Así que por eso seguiremos haciendo de este movimiento y de este grupo una forma de vida, nuestra forma de vida.

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