Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria

PREGÓN DE LAS FIESTAS


EMOTIVO PREGÓN DE MANOLI NOREÑA
Con el pregón ofrecido por Manoli Noreña y la ofrenda floral a nuestra patrona la Virgen de la Vega, han dando comienzo oficialmente las fiestas de Septiembre de 2012.
Tarde de viernes, excelente temperatura-aunque con un ligero amago tormentoso-, y una pregonera muy querida por sus paisanos,tanto de Villoria como de Cordovilla, eran alicientes suficientes para que un buen puñado de Villorejos asistieran al primer acto oficial de nuestras fiestas.
Este es el pregón que Manoli nos ha ofrecido esta tarde:

Villoria pregón fiestas 2012
Buenas tardes Alcalde, Concejales, amigos, vecinos y familiares. Hoy nos encontramos en esta plaza abarrotada de alegría e ilusión porque hoy empiezan las fiestas de la Virgen de la Vega. Cuando Julián me dijo si quería ser la pregonera no supe que contestar. Le dije que mejor buscara a alguien más relevante pero insistió en que fuera yo quien pregonara las fiestas y la verdad es que estoy muy agradecida de que pensaran en mí.

Estoy contentísima y orgullosa de ser la pregonera de mi pueblo, el que me vio nacer hace 53 años y en el que tanto disfruté. Recuerdo en esta plaza la Escuela, el recreo, los juegos como las mecas, el mechis y los cromos. Recuerdo a mis profesores, a Petra, Don Ciriaco, Doña Elisa y Doña Feli, que tanto nos enseñaron para enfrentarnos a la vida y a los que desde aquí mando mi cariño.
Recuerdo los paseos con mis amigas por las calles de Villoria hablando de nuestras aventuras y de lo que nos gustaría ser de mayores, los chicos que nos gustaban, nuestras ilusiones… Nos encantaba pasear por el pueblo y ver a las parejas, cada una en su esquina y con su sitio reservado. Recuerdo los paseos por la carretera hasta la fuente de Alba en las noches de verano y el ambiente que había, cuando trillábamos en las eras y siempre nos pegábamos por montarnos en el trillo o ir a lavar la lana al Cachón y ponerla a secar en los juncos.

Recuerdo ir a los Perales a ayudar y llevar el almuerzo a mi padre al que recuerdo con mucho cariño y desde aquí, desde su plaza y el día de su patrona, la Virgen de la Vega a la que tantas veces visitó le mando un abrazo, al igual que a mi madre que está ahí abajo con sus 91 años, como poder olvidarla, ella que me dio la vida y me enseñó a marchar por las sendas del deber.

También recuerdo a Don Pedro nuestro sacerdote de la niñez que nos dio a tantos niños la Primera Comunión, cuando le besábamos la mano, ¡que costumbres aquellas¡

Después llegaron los Padres Dominicos. Fue un 13 de diciembre de 1980 y causaron gran sensación al hacernos ver de otra forma la vida religiosa y cambiaron algunas costumbres del pueblo, como el ver el cine en la Iglesia. De ellos quiero recordar a los ya ausentes, Bernardo y Alfredo por su gran labor realizada, y a Roberto, que ahora está en Perú ayudando a aquellos de los que nadie se preocupa. Es justo reconocer su entrega y dedicación a Villoria.

También quiero recordar a las personas que no han podido venir y a las que ya no están entre nosotros. En tantos años son muchas las ausencias y todos recordamos a amigos, familiares y vecinos que siempre han disfrutado de estas fiestas.

Villoria siempre deja huella y los que están lejos siempre tienen en su cabeza y en su corazón su pueblo. Es algo que vivimos todas las amigas que emigraron conmigo y que durante años fuimos a trabajar a los hoteles en la costa Brava. Cuantas vivencias y situaciones pasamos, siempre unidas y felices a pesar del duro trabajo. Éramos responsables y trabajadoras y siempre teníamos una sonrisa aunque fue para nosotras un cambio muy grande, sólo teníamos 16 años, trabajábamos todos los días, sin descanso y mi primer sueldo fueron 8.000 pesetas. Todavía recuerdo la ilusión con la que recibíamos las noticias e incluso las visitas de la gente del pueblo. Allí pasamos muchas fiestas, fueron 15 años sin estar aquí y cada día nos acordábamos de qué estarían haciendo en el pueblo, si sería la procesión, los toros o el baile. Por eso también quiero recordar a todos los que tuvieron que emigrar y que al final siempre tendrán a su pueblo y a su gente.

Un pueblo que para todos nosotros es único y que en los últimos años ha cambiado y mejorado mucho. Son muchos los que han trabajado para que Villoria sea lo que hoy podemos ver, alcaldes y concejales que han dejado su huella, como Saturnino, Arsenio, Félix, Pepe, José Amalio( que compartí muchas vivencias con él y que nos abandonó demasiado pronto) Pedro y ahora tu, Julián, que trabajas por el bienestar de tus vecinos, haciendo todo lo mejor para ellos. También han luchado por este pueblo asociaciones y grupos que han dado vida y han traído cultura y hospitalidad.
Todos juntos habéis puesto el granito de arena para que Villoria sea el pueblo que todos nos merecemos.

Algo muy importante ya que hay que multiplicar y no dividir, una frase que repite constantemente Manuel Muiños, presidente de Proyecto Hombre, ONG con la que colaboro desde hace ocho años. Por eso, esta tarde en mi mente también están mis chicos de Proyecto Hombre, a los que quiero tanto y por los que pongo todo mi esfuerzo en ayudarles, para que salgan del mundo de la droga y vean la luz al final del túnel. Unos chicos a los que estoy muy agradecida, ya los voluntarios recibimos mucho cariño y agradecimiento y es una labor de la que estoy orgullosa y satisfecha.

Villoria es un pueblo grande con muchos servicios pero que no ha perdido la esencia de pueblo, porque los villorejos somos gente cercana, acogedora, solidaria y humana.

La crisis que nos tiene ahogados a todos ha hecho que la gente regrese a sus pueblos. No es una marcha atrás, sino todo lo contrario. En los pueblos se forman las relaciones humanas y nos apoyamos todos. No hay mejor educación para un niño que la vida en un pueblo y los que no lo tienen, quieren tenerlo.

Jóvenes… disfrutad de estas fiestas. Vosotros tenéis la responsabilidad de sucedernos. Tanto los que vivís en el pueblo o fuera, no debéis olvidar vuestras raíces y tenéis que sentiros siempre orgullosos de Villoria.

Ahora es el momento de disfrutar, de vivir las fiestas, de bailar, reír y salir a la calle. Hacerlo con responsabilidad y alegría. Son días de familia y amigos, de acoger a los que vienen de fuera y de olvidar los problemas.

Para finalizar quiero agradecer a la Corporación de Villoria, a su alcalde y a la comisión de festejos el honor conferido para realizar este pregón y animarles a seguir trabajando por el bienestar de sus vecinos. También quiero tener una mención especial a mis tíos, mis hermanos, mis hijos y mi esposo, por el apoyo y ánimo prestado para estar esta tarde delante de todos vosotros.

Muchas gracias por vuestra atención.
Viva la Virgen de la Vega y Viva Villoria.

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