Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria

LOS COLECTIVOS Y ASOCIACIONES SE HACEN MAYORES


Mirando la reciente hemeroteca de Besana, me llama la atención que las diversas actividades culturales, son las mismas y se repiten año tras año
Es imprescindible un cambio

Tuve la suerte de formar parte del consejo Local de Cultura- en representación de una asociación de la cual formaba y formo parte- cuando éste se creó hace ya unas cuantas décadas. Para quien no lo sepa, está formado por un representante de cada asociación o colectivo y uno o varios concejales del Ayuntamiento. Su principal labor es la coordinación y la organización de las actividades culturales que hay en el pueblo.

En sus primeros años de andadura las reuniones del Consejo tenían lugar en una sala del Centro Social. De ellas guardo un grato recuerdo; eran amenas e instructivas y las ideas surgían a borbotones. Teníamos que batirnos bien el cobre entre todos los miembros del Consejo para coordinar los horarios y las salas disponibles. Bien es cierto que entonces partíamos casi de cero, todo nos parecía novedoso y había muchas cosas por hacer.

Con el paso del tiempo estos encuentros cambiaron de ubicación y se siguieron celebrando en el Ayuntamiento. Este fue mi punto y final con el Consejo. El cambio fue- desde mi modesto punto de vista- una notable pérdida de independencia y de libertad a la hora de expresarme y opinar libremente.

Hoy sigue existiendo ese Consejo Local de Cultura, siempre llevado de la mano por los representantes del Ayuntamiento correspondiente en cada legislatura. Éstos han ido cambiando conforme las urnas hablaban cada cuatro años, pero me consta que el resto de representantes de las demás asociaciones han cambiado muy poco. No hay savia nueva. Ya no fluyen las ideas. ¿Culpa del Ayuntamiento? ¿Culpa del resto del Consejo? ¿Culpa de todos en general?

Me he molestado en repasar las distintas actividades festivas y culturales que hay acumuladas en el historial que en estos dos años de archivo digital tenemos en nuestra revista y cuál es mi sorpresa al encontrarme que son los mismos actos-con mínimas novedades en fiestas-, con la misma programación, y con el mismo tipo de respuesta social, y me pregunto: ¿Por qué siempre hay los mismos actos repetitivos todos los años? Carnavales, fiestas, operación bocata, navidades etc…. Es obvio que todas las actividades que las distintas asociaciones realizan, que son unas cuantas y diversas durante el año, funcionan casi por inercia, pero si las comparamos parecen copiadas del folio del año anterior.

Esto no quiere decir que ponga en tela de juicio ni que menosprecie el trabajo de los actuales responsables, de los que dejo constancia de su dedicación y trabajo. Pero sí echo en falta una cierta evolución y renovación tanto en los métodos como las personas
¿Qué ocurrirá dentro de unos años cuando los actuales responsables se cansen o se hagan más mayores?, ¿Dónde está el relevo generacional? ¿Qué hay de los cambios?, ¿dónde están las innovaciones? ¿Dónde está el debate? Está claro que aquí la I+D+I de la cultura no funciona.

En la juventud está la clave

Al hilo de lo que comentaba con anterioridad, y para dejar las cosas meridianamente claras, es conveniente recordar, por si alguno no se había dado cuenta, que han pasado más de treinta años desde el comienzo de nuestra andadura cultural «oficial» por llamarlo de alguna manera. Los tiempos han cambiado, ahora los jóvenes disponen de más medios para su ocio y su entretenimiento. También «hasta ahora«- recalco la expresión- han tenido más poder adquisitivo. A menudo se nos llena la boca a los mayores hablando de los jóvenes: Son cómodos, irresponsables, adictos a juergas, botellones y a todo aquello que huela a alcohol y fiesta.

Estamos generalizando, y esto no es bueno. Tiene que haber de todo en esta vida. También encontramos una juventud mucho más preparada que la nuestra. Mirad en vuestras casas, entre vuestros familiares, entre vuestros amigos. Casi todos tienen estudios básicos, una buena parte estudios superiores y muchos de ellos carreras que antes solo se podían permitir los más pudientes. ¿Son estos unos maleantes, unos vagos o unos irresponsables? Puede que les sobre más de una comodidad y que les falte algún que otro correctivo, pero esto es lo que se han encontrado porque nosotros, que tanto nos quejamos a veces de ellos, es lo que les hemos dado.

Centrándome de nuevo en el tema socio-cultural de nuestro entorno ¿Se nos ha ocurrido pensar que es lo que demandan o que inquietudes tienen los jóvenes de nuestro pueblo en la actualidad? En estos tiempos de híper comunicación social en los que disponemos de WhatsApp, Messenger, Tuentis, Facebook, Twiter’s, E-mail, etc. y en los que estamos las 24 horas conectados pudiendo estar localizados y convocados en cinco segundos- que es lo que tardamos en teclear un mensaje- es imperdonable que no seamos capaces de promover un grupo para realizar cualquier actividad social o cultural para el pueblo.

Contamos con un fuerte potencial de personas, Tenemos los medios apropiados, instalaciones y locales no nos faltan, ahora tenemos un punto en común con la etapa inicial: no tenemos un euro (antes era un duro). La iniciativa que en un principio partió de aquel grupo de dominicos (a cada cual lo suyo) y que un buen día se instaló en esta comarca, tuvo su relevo en los que hoy están al frente del movimiento social, cultural y deportivo de nuestro pueblo. Es el momento de abrir puertas, de crear nuevos caminos, de buscar nuevas metas. No debemos dejar perder el legado que tenemos actualmente y que tanto tiempo y trabajo ha costado conseguir.

Quizá la tan cacareada y manida crisis. de la que estamos hartos, sea el revulsivo y el punto de partida para que echemos mano de la imaginación y volvamos a hacer mucho con poco, para que los valores que creíamos perdidos vuelvan a resurgir, pero tal y como está el panorama es imprescindible un cambio-que no tiene porque ser drástico-.

Todavía estamos a tiempo:» Renovarse o morir».

M.S.P.

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