Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria

RECUERDOS DE LA ANTIGUA BESANA


ENERO DE 1985, UNA PREGUNTA A LA QUE ELTIEMPO YA HA DADO RESPUESTA
RELOJ : ¿VOLVERÁS A DESPERTAR?

Mucho nos tememos que no……..

Roberto Abalos, desde la página 7 del nº 3 de Besana editado en Enero de 1985, se hacía esta pregunta. Casi veintisiete años después la respuesta está bien clara.

No, querido Roberto, este reloj sigue dormido en el desván de los desmemoriados. De poco sirvió tu artículo describiéndonos esta pieza de museo y desglosando lo que habría representado en la vida cotidiana de Villoria. Nadie se hizo eco de esta llamada y nuestro reloj se quedó donde estaba, sigue en silencio, mudo, arrinconado, oxidado y «abonado» por palomas y otras pájaros de buen o mal agüero.

Todavía hay tiempo, sino de recuperarlo para su funcionamiento, si de restaurarlo como pieza de museo. Esto era lo que Roberto escribía entonces y ahora rescatamos:

RELOJ :
¿VOLVERÁS A DESPERTAR?

La verdad es que se trata de una maravillosa joya artística que, seguramente, se construyó allá por los años mil quinientos y pico; por las mismas fechas en que se remató el artesonado mudéjar de la iglesia que, según inscripción en el mismo, data de 1526, reinando Felipe II.

Está forjado completamente a mano, en alguna herrería existente entonces en Villoria. Es un modelo similar al que existe en Cantalpino, instalado también en lo alto de la torre; pero ése ya hace tiempo que desapareció. Por suerte el nuestro sigue ahí, aunque mudo testigo de las horas de tanta vida gastada en nuestros caminos, tierras, calles, plazas y hogares de Villoria. Horas sagradas y profanas, para la oración y la fiesta, la vigilia y la aurora, el trabajo y el ocio. Y es una pena que permanezca silencioso cuando en sus entrañas puede latir la vida que acompasó pulsaciones de antepasados en un montón de generaciones. Está muerto, pero puede volver a la vida en cualquier momento.

Muchos de los que hoy viven han oído sus compases y como voceaban su vida las alegres compañeras de campanario. Y, sin embargo, los jóvenes ni siquiera saben de su existencia. Los mas niños se maravillaban cuando, la primera vez que subieron a la torre, observaban un extraño aparato y preguntaban: ¿qué es este cacharro?. Nada más y nada menos que el reloj de su abuelo, bisabuelo y tatarabuelo.
Pensamos que ese mudo testigo oxidado y arrinconado, debería volver a latir y sonar. Creemos que es casi de justicia para esos Claudios que día a día subían arriesgando los 110 peldaños hacia el campanario para dar cuerda, con fidelidad matrimonial, al viejo reloj que seguía vivo más allá de su predecesor en el oficio. En el caso de nuestro buen Claudio, él y su reloj callaron al unísono. ¡Qué buena ocasión de traerlos, en profundo sentido, a la vida; y con ellos, a tantos hombres y mujeres que nos dieron las horas, sus vidas.

¿Qué es necesario para darle vida?
Ahí transmitimos los diversos presupuestos realizados por un artesano relojero:

1.Reparación de máquina sin esfera……… .92.000 pts.
2. La reparación anterior más esfera…… 139.000 pts.
3. Todo lo anterior más automatización 300.000 pts.
4. Todo lo anterior más electrificación esfera..377.000 pts.

Que el pueblo tome la palabra. Nosotros pensamos que con el primer presupuesto sería suficiente; pues volvería a su estado original. La automatización, aparte que los tiempos no están para el derroche, sería una traición a la historia.

R.A.I.

Salir de la versión móvil