Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria

¡¡A REIRSE QUE ES MUY SANO!!


A juzgar por los numerosos estudios que se han hecho sobre el tema, el efecto terapéutico de la risa es innegable. Comienza la terapia riéndose de uno mismo y con los demás ¡Ojo!, con los demás, no de los demás. Pero mucho cuidado que todos los excesos son malos y en este caso también, porque hay quien ¡se muere de la risa!, bueno, al fin y al cabo se muere contento. No nos vamos a extender hoy sobre los efectos beneficiosos que tienen las carcajadas tanto en el aspecto físico como en el psicológico, los vamos a esquematizar gracias a la colaboración que desde Alicante nos ofrece Ana Barrios con la siguiente imagen. Afinad un poquito la vista y descubriréis como afecta la risa a diversas partes del cuerpo.


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Y después de ilustrarnos sobre como nos vamos a poner de majos y sanotes si nos reímos con frecuencia, vamos a ver si conseguimos arrancaros al menos una sonrisa con lo que le ocurrió a una pareja de esas «mu mal hablás y que tervigersan todo convertiendo las palabras en palabros en una vesita al ginecológico».

¿CÓMO LLEGAR AL ORÉGANO?

Le dice el marido al ginecólogo:

Mire, dotor, es que tenemo un poblema: mi mujer y yo queremo tene condescendencia y no podemo, pero no sabemo si es porque yo soy omnipotente o mi mujer es histérica.

Anteriormente habíamo ido a otro dotor y nos dijo que mi mujer tenía la vajilla rota y la emperatriz subida, y como, ademá, la operaron de la basílica balear, no sabemo si eso puede haber influido.

También a mí, hace años, me operaron de la protesta, y a lo mejor me han dejado escuelas en el cuerpo. Nos recomendaron ir a un médico en la capitai, que era mu gueno.

En esa consurta, a mi mujer le hisieron una coreografía, y el médico nos dijo que no veía nada raro, y nos recomendó que hiciéramo el cojito a diario. Entonce, 15 día ella y 15 día yo, estuvimo haciendo el cojito, pero nada. Nos volvimo para aquí y otro dotor nos recomendó hacer vida marítima más seguido… y nos fuimos a la playa de Guanabo, a la de Varadero, y en toda las playas hacíamo vida marítima, pero nada.

Además, mi mujer hace tiempo tuvo un alboroto y le nació el féretro muerto, y a lo mejor eso ha influido. Pero yo creo personarmente que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano….

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