Besana Villoria – Revista digital Besana de Villoria

1521…Y EN ABRIL-PARA MAS SEÑAS-…

DÍA DE CASTILLA Y LEÓN
No somos precisamente los castellanos un pueblo con un sentimiento nacionalista arraigado. Con el fin de la dictadura y la llegada del Estado de las autonomías había que buscar un día donde se simbolizara el sentimiento castellano-leonés. Difícil tarea, teniendo en cuenta que León no se ha sentido nunca parte integrante de esta autonomía y que tan «ancha es Castilla» que los sentimientos se dispersan y se difuminan en la amplitud de su territorio. Se eligió para tal fin el día 23 de Abril. Esta fecha fue consensuada por la mayoría de los partidos. En lo que ya no hubo acuerdo fue en el lugar y en la forma de celebrarla. Los primeros años fue la izquierda la que monopolizó la celebración de la fiesta en la campa de Villalar, mezclando el aspecto lúdico con las reivindicaciones propias de esos primeros años de democracia y del Estatuto de autonomía. Los partidos de derechas a penas participaban en los actos programados en la campa, llegando incluso durante varios años a celebrar la fiesta de forma alternativa en cada una de las ciudades que forman parte de la Comunidad. Los últimos años, Villalar ha vuelto a ser protagonista exclusivo de esta fiesta tanto en su vertiente popular como en la institucional.

¿POR QUE EL 23 DE ABRIL?:
El 23 de abril de 1521 es la fecha en la que el ejército de Carlos I de España y V de Alemania derrota en Villalar a las tropas comuneras capitaneadas por el toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado. Estos tres representantes de la nobleza castellana se sublevaron contra la tiranía, el absolutismo y la falta de libertades que intentaba imponer un rey que para ellos era extranjero. Nacido y educado en Flandes, a penas hablaba el castellano cuando llegó a España. Los motivos que provocaron esta sublevación en plena regla quedan para los estudiosos del tema y para los historiadores que, a buen seguro, tendrán versiones diferentes. Derrota en el campo de batalla, pero victoria en el campo de las ideas, de la lucha por libertades y por la identidad de un pueblo. Estos últimos aspectos fueron los que prevalecieron a la hora de elegir este día como el más representativo de la comunidad.

FIN DE UNA GUERRA. COMIENZO DE UNA LEYENDA.

Mañana del 23 de abril de 1521. Unos 6000 comuneros salen de Torrelobatón con destino a Toro para defenderse mejor. La tropa, ya de por sí baja de moral por diversos motivos, encontró serias dificultades para avanzar por un terreno lleno de barrizales formados por las incesantes lluvias. Ante la falta de acuerdo entre Padilla y algunos oficiales para seguir adelante o volver y hacer frente a las tropas realistas, éstas ganaron terreno y cerca de Villalar, en el llamado Puente del Fierro, cargaron con su caballería sobre el agotado ejército comunero. El mayor número de efectivos y su mejor preparación y organización se hicieron valer y la carga
fue definitiva. Muchos de los integrantes comuneros huyeron, otros murieron y el resto fue hecho prisionero. Entre los prisioneros se encontraban los principales capitanes de la rebelión: Padilla, Bravo y Maldonado. Los tres fueron condenados a muerte y decapitados el día 24 de Abril de 1521. No acabó aquí el movimiento comunero. Tuvo su último reducto en Toledo, liderado por María Pacheco, viuda de Juan Padilla, pero que en poco más de un año vería como este movimiento sería aplastado definitivamente.

Mal sabor de boca es el que nos queda con esta historia, pero volvamos al aspecto festivo que es el que hoy nos ocupa y recordemos con este «Canto de esperanza» uno de las canciones que más se escucharon allá por los primeros años de los 80 en voces del Nuevo Mester de Juglaría y que hace referencia a los hechos que hemos contado anteriormente.

Salir de la versión móvil